Los videojuegos pueden constituirse
en instrumentos que apoyan los procesos de aprendizaje y enseñanza en el aula por
varias razones. Según Ana Sedeño Vadellos, profesora de la Facultad de
Comunicación de la Universidad de Málaga, España, los videojuegos fomentan la
reflexión, la concentración, el pensamiento estratégico y aumentan los niveles
de agilidad mental – elementos necesarios durante el aprendizaje. Los
videojuegos son de varios tipos que pueden ser adaptados a las características
particulares, al nivel de cada estudiante y a los distintos estilos de
aprendizaje en el aula. También atienden a los estilos de aprendizaje tradicionalmente
ignorados porque proveen la estimulación visual, auditiva, kinestésica y actitudinal. Facilitan el proceso de enseñar porque
demuestran cómo se juega. Al usar un videojuego, el usuario/alumno tiene conocimiento claro de las tareas y objetivos a conseguir que pueda disminuye la incertidumbre que experimentan algunos alumnos. Además, hace posible que el profesor capte y mantenga la atención
de los alumnos porque son materiales con los que generalmente están muy
familiarizados.
Los videojuegos permiten la participación activa y el trabajo individual y colaborativo. El carácter lúdico de los videojuegos
añade una dimensión de diversión al proceso de aprendizaje que puede disminuye
la ansiedad y temor experimentado por los estudiantes al enfrentarse a una
tarea. Los videojuegos pueden ser fuentes de motivación debido a los niveles
progresivos de dificultad que presentan y el hecho de que los estudiantes
reciben retroalimentación y recompensas inmediatas. Además, existe la posibilidad
de repetir y corregir la tarea en un ambiente sin reproche. La repetición sirve para
afianzar comportamientos y permitir mayor dominio de una destreza. Los videojuegos
pueden ser potentes herramientas de simulaciones reales que permiten al alumno
aplicar sus conocimientos teóricos a contextos prácticos parecidos al mundo real.
Sin embargo, al introducirlos en el aula resulta fundamental que el profesor sabe usarlos para poder aplicarlos adecuadamente a las actividades didácticas, monitorear el progreso de los alumnos y proveer ayuda técnica a los alumnos que experimentan problemas. También es necesario gestionar y regular el tiempo de uso de estos instrumentos porque pueden infringir en la realización de otras actividades necesarias para el proceso de aprendizaje en el aula. En cuanto a su contenido, para que ocurra el aprendizaje, los videojuegos deben ser relacionados a los resultados del aprendizaje, y a la vez, deben ser relevantes para contextos de práctica del mundo real. Además, para motivar a los alumnos a seguir aprendiendo, deben desafiar a ellos con tareas progresivamente difíciles.